‘El último paga la luz’: Vidal se “olvidó” de pagar los servicios de la provincia desde que perdió las PASO

Después de perder las elecciones primarias en la provincia de Buenos Aires, la entonces gobernadora María Eugenia Vidal, de la Alianza Cambiemos, cortó los pagos de los servicios públicos en todas las escuelas, hospitales y edificios públicos.

El ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires Agustín Simone contó este martes en una entrevista radial que el gobierno de María Eugenia Vidal suspendió el pago de los servicios públicos de los edificios del Estado provincial, incluidos escuelas y hospitales, desde el momento exacto en que perdió las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) por amplio margen, frente al actual gobernador del Frente de Todos, Axel Kicillof. Además, el ministro adelantó que se desdolarizarán las tarifas, que el gobernador congeló apenas luego de su asunción. “La situación es crítica porque hay mucho por terminar y pocos fondos”, advirtió Simone.

Las señales del desgobierno que reinó la provincia durante los cuatro años de la gestión de María Eugenia Vidal no dejan de evidenciarse. Según lo describe el ministro de infraestructura, “Encontramos un ministerio parado. En agosto se cortaron todos los pagos de infraestructura, servicios y a proveedores. Eso generó un parate en toda la obra pública que ya venía muy ralentizada. La situación es crítica porque hay mucho por terminar y pocos fondos. Hay más o menos 11 mil millones en obras paradas y 5 mil millones en pagos pendientes y después tenés obras en curso por 50 mil millones. Esas se tendrían que haber terminado entre 2018 y en 2019”.

“En la subsecretaría de Energía —continuó el ministro— vinieron de Edenor para decirnos que se les debía la luz desde agosto en las escuelas y edificios públicos, de todos. Las escuelas llevan la mayor cantidad de energía y, en segundo lugar, vienen los hospitales. Nos sorprendió bastante. Fue un denominador común el corte de pagos para llegar a diciembre. Edenor nos reclama 1.700 millones de pesos, por el corte de pago de factura y porque la Provincia en 2017 se comprometió a pagar la luz de los asentamientos y no lo hizo”. Con respecto a las prioridades de cara al presupuesto 2020, Simone afirmó que “Estamos atendiendo fundamentalmente aquellas obras muy avanzadas o con niveles de urgencia, doy como ejemplo viviendas que estaban al 80%. También con obras particulares donde tenemos financiamiento. Había una cantidad de préstamos de organismos multilaterales para infraestructura que no se usaron, como las cuencas de los ríos Luján y Reconquista. La situación económica y presupuestaria es grave, este año vencen más de 220 mil millones de pesos de deuda y el año pasado todo el ministerio de infraestructura ejecutaron 26 mil millones”.

En cuanto a la auditoría que el Estado de la provincia está realizando de los aumentos tarifarios correspondientes con el gobierno de Vidal, el ministro declaró finalmente que “Encontramos una absoluta falta de control a las empresas prestadoras de la distribución de la energía. Había una estructura desarmada. Estamos fortaleciendo a los organismos de control y firmamos un acuerdo con las principales distribuidoras para darnos 180 días para ver qué habían invertido. También miramos hacia atrás los controles que no se hicieron. No existía control del avance físico de las obras, había sólo una declaración jurada del avance financiero. Estamos cotejando lo que las empresas declararon y comprobamos si están así o no”. Además, Simone remarcó que “las tarifas en Argentina no tiene ningún sentido que estén atadas al dólar. Tenés esquemas de actualización que puede ser por índices de precios mayoristas y minoristas. No es necesario dolarizarlo, no tiene sentido por el costo de la mano de obra que no está dolarizado al igual que los ingresos de los bonaerenses tampoco están dolarizados. La generación de energía, por ejemplo la hidroeléctrica, una vez que está amortizada la inversión tiene una estructura completamente en pesos. El único costo que está más atado al dólar es el caso de las centrales térmicas que usan combustible”.

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