Francisco, a los empresarios: “Más que despedir, hay que acoger”

El Papa Francisco hizo un llamado a los empresarios a colaborar en la reconstrucción del mundo que viene. Además, exhortó a la humanidad a reencontrarse y afirmó que de la crisis “saldremos menos y eso duele; pero saldremos mejores”.

El papa Francisco pidió este lunes rezar por quienes tienen “problemas económicos” por la pandemia de coronavirus COVID-19 y reclamó a los empresarios que no despidan personas puesto que “el sálvese quien pueda no es la solución”. Además, reconoció la labor y el compromiso de las personas que luchan contra la expansión de la enfermedad: “Los admiro, me enseñan cómo comprometerse, les agradezco el testimonio”, dijo, y exhortó a la humanidad a reencontrase y rescatar el valor de la convivencia: “Tengo esperanza en la humanidad. Tengo esperanza en los hombres y en las mujeres de la humanidad. Tengo esperanza en los pueblos. Tengo mucha esperanza. Hay pueblos que van a tomar de esta crisis enseñanzas para revisar sus vidas. Vamos a salir mejores. Menos, por supuesto. Muchos quedan en el camino y es duro, pero tengo fe; vamos a salir mejores”.

“Oremos hoy por las personas que empiezan a tener problemas económicos a causa de la pandemia, porque no pueden trabajar y todo esto recae en la familia”, pidió Jorge Bergoglio en su misa de esta mañana en la capilla de la residencia de Casa Santa Marta. “Oremos por la gente que tiene este problema”, convocó durante la celebración, que continúa siendo transmitida por streaming ante la cancelación de misas en toda Italia hasta por lo menos el 3 de abril. Horas antes, en una entrevista televisiva brindada a un canal español, Francisco había planteado a los empresarios que “más que despedir, hay que acoger. El sálvese quien pueda no es la solución. Una empresa que despide para salvarse… no es una solución. Más que despedir, hay que acoger y hacer sentir que hay una sociedad solidaria. Son los grandes gestos que hacen falta”, reclamó el pontífice de cara a las dificultades del mundo del trabajo. El pasado fin de semana, el mandatario de la Santa Sede se había mostrado “muy preocupado” por los problemas de empleo que generará la pandemia y había adelantado que esta semana convocará una reunión en el Vaticano para estudiar posibles medidas de contención. “Vamos a salir mejores. Menos, por supuesto. Muchos quedarán en el camino y será duro, pero tengo fe”, planteó el pontífice sobre cómo imagina el fin del problema mundial por el coronavirus. En medio de la pandemia, el Vaticano confirmó además en un comunicado que el viaje papal previsto a la isla de Malta para el 31 de mayo con el que buscaba visibilizar la situación de los inmigrantes quedó “postergado a una nueva fecha a definir”.

En relación con el aislamiento social a que gran parte de la población mundial se somete en estos momentos, el Papa dijo que se trata de una buena oportunidad para encontrarse con el otro más cercano: “Me preocupa la soledad. Nosotros hemos tercerizado la convivencia. En el mano a mano de la convivencia, nos hemos olvidado, no nos recordamos. Hoy, los padres empiezan a escuchar a los hijos de otra manera; los papás juegan con los hijos pequeños porque no pueden salir. Tienen tiempo para encontrarse, reencontrarse. Hoy día siente cada uno la necesidad de acariciar a sus viejos, a sus abuelos. Hoy tenemos que rescatar la convivencia; ese quizás sea uno de los logros que podemos tomar en esta tragedia. Es muy triste que esto se dé en medio de una tragedia, pero tenemos que rescatar la convivencia humana, la cercanía”. También habló acerca de la actitud omnipotente de los hombres, que como sociedad hemos “subvaluado” a la pandemia: “Es un mecanismo de defensa. ‘El lobo está lejos’, ‘el Cuco está lejos, no nos va a llegar’. El mecanismo de defensa siempre es proyectar una calamidad, en el anonimato, en el universo. Universalizar el mal. Entonces, ya no es concreto; son conceptos, son noticias que llegan. Siempre existe esa presunción de que ‘a mí no me va a tocar. Yo soy un preferido de la sociedad de la sociedad, de la cultura, de los dioses; esto no es para mí’”.

“Una cosa que me preocupa en este momento es la generación de violencia también, en algunos casos. La violencia de los cuerpos y la violencia de las palabras. Ese camino no nos va a ayudar nunca. La violencia nunca ayuda”, afirmó el Sumo Pontífice, y rescató la actitud responsable de muchos líderes mundiales: “Los he visto a la altura de las circunstancias, en la medida en que todos podemos estarlo. Hombres y mujeres comprometidos realmente, que han tomado la cosa en serio y rápido, en algunos casos. En otros, han tardado un poco más, pero la responsabilidad política es general. Nosotros ahora, que nos quejamos por no haber sido notificados, pero nosotros mismos nos creíamos que no nos iba a tocar. De manera tal que todos hemos pecado en algún momento de subvaluar el problema”.

También rescató la labor solidaria de los médicos, enfermeros, personal civil y de Salud y a los investigadores que trabajan contrarreloj contra un enemigo invisible: “Los admiro, me enseñan cómo comprometerse, les agradezco el testimonio. Médicos, enfermeros, voluntarios, que tienen que dormir en las camillas, porque ya no hay camas en los hospitales y no pueden salir a dormir en sus casas. Esa es la vida que están llevando. A mí me gusta usar una palabra que me hace bien: ‘los santos de la puerta de al lado’. Muchos no son creyentes, muchos son agnósticos o llevan una vida de fe a su manera. Pero en el testimonio, vos ves capacidad de jugarse por el otro; entre ellos, hay muertos. Los comerciantes, personal de limpieza, de mantenimiento, la policía, son los que están manteniendo el funcionamiento social, para que no falte lo esencial. Y lo hacen con tal altura, que también estoy muy agradecido a ellos y los reconozco en su labor”.

Finalmente, cuando le preguntaron si era optimista respecto del combate de la pandemia a futuro, Francisco respondió: “La palabra ‘optimista’ es una palabra que no me gusta. Porque el optimismo me suena a maquillaje, a reacción de momento. Yo tengo esperanza. Tengo esperanza en la humanidad. Tengo esperanza en los hombres y en las mujeres de la humanidad. Tengo esperanza en los pueblos. Tengo mucha esperanza. Hay pueblos que van a tomar de esta crisis enseñanzas para revisar sus vidas. Vamos a salir mejores. Menos, por supuesto. Muchos quedan en el camino y es duro, pero tengo fe; vamos a salir mejores”.

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