Alberto Fernández: “No quiero resolver mi problema, quiero resolver el problema de la Argentina”

En una entrevista televisiva de casi noventa minutos, el presidente brindó definiciones acerca del futuro de su gobierno. Habló de la deuda, de economía, de la futura reforma judicial y del descalabro producido por la irrupción del coronavirus.

El presidente Alberto Fernández aseguró que su gobierno no es “necio” y que quiere “buscar un acuerdo” para “que la Argentina no vuelva a caer en default” de deuda externa, por lo que está “dispuesto a discutir” con los acreedores “si hay una contrapropuesta” a la que el país hizo hace poco más de 20 días. Asimismo, sostuvo que no quiere “patear para adelante”, para el próximo gobierno, el pago de la deuda sino “resolver un problema de la Argentina”. Lo expresó en un reportaje televisivo.

El gobierno fijó esta mañana una extensión del tiempo de negociación hasta el próximo 22 de mayo, de modo de intentar llegar a un entendimiento antes del vencimiento del plazo de gracia para el pago de unos US$ 500 millones de tres bonos globales, con el objetivo de no caer en default. “Vamos a esperar. Queremos buscar un acuerdo y que la Argentina no vuelva a caer en default. El default es malo y nadie lo quiere”, aseguró el presidente. Al respecto, dijo que durante la campaña presidencial recibió a fondos de inversión que le propusieron posponer cuatro años el pago de la deuda pero, aseguró, “no quiero resolver mi problema, quiero resolver el problema de la Argentina”.

“Tenemos que entender que la deuda nos condiciona y que podemos tomar una deuda que podamos pagar, porque si no hipotecamos el futuro”, afirmó Fernández, para quien la oferta que se hizo es una en la que “los acreedores no pierden, sólo ganan menos. Yo estoy dispuesto a discutir”, aseguró, aunque dijo que “hasta aquí (los acreedores) no presentaron una contrapropuesta. Es cierto que algunos fondos especulan con que en cuatro años pueda haber otro gobierno, pero vieron que todos los gobernadores e intendentes de la oposición expresaron el apoyo. Hay que entender cómo están las cosas en la Argentina”, afirmó.

Ante la pregunta de si el país presentará una nueva propuesta con nuevas condiciones que pudieran aumentar el nivel de adhesión al canje, Fernández dijo que eso “es muy difícil de contestar porque no sé cuál es la contrapropuesta”. “No somos unos necios que no nos importa llevar al país al default. Quisiéramos que eso no ocurra, pero no somos unos irresponsables. Si hay una contraoferta estamos dispuestos a escuchar todo”, afirmó el presidente. Por otra parte, dijo que espera que “la Argentina haya aprendido y que entienda que endeudarse para pagar déficit no es una buena idea”, tal y como aseguró que ocurrió durante el anterior gobierno. “Todo lo que entró se la llevaron los amigos del poder. Hay que terminar con la irresponsabilidad, esto es lo que nosotros creemos”, manifestó Fernández.

El presidente también salió al cruce de la posición esgrimida por la Asociación Empresaria Argentina (AEA) sobre el tema deuda. Recordó que “muchos de ellos aplaudieron la decadencia argentina durante esos cuatro años”, en referencia al fuerte proceso de endeudamiento llevado adelante por el gobierno de Mauricio Macri. Sobre los contactos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para reencauzar el acuerdo stand-by firmado por la administración del ex presidente Mauricio Macri dijo que se está hablando “permanentemente” para tratar de “buscar un programa y puntos de encuentro”.

“Este Fondo parece tener una mayor comprensión. Quiero ser prudente, pero pareciera ser que tenemos la suerte de tener un Fondo distinto al que hubo en el pasado”, dijo Fernández. Por último, respecto a las negociaciones con el Club de París, al que el país debe pagar una cuota de su deuda en los próximos días, sostuvo que el ministro de Economía, Martín Guzmán, “está negociando eso” ya que habló con los primeros mandatarios de Francia, Alemania e Italia, a quienes les pidió “ayuda” con este tema y que “se comprometieron a ayudar”.

Durante el extenso reportaje, que se extendió por espacio de algo más de 90 minutos, el presidente también habló del tema precios, de la inflación y negó que el Banco Central tenga previsto poner en circulación un billete de $5.000. Al ser consultado sobre un eventual ajuste de las tarifas, cuyo congelamiento vence en junio, Fernández afirmó que “en esta instancia no podemos aumentar nada, todos tenemos que hacer un esfuerzo”. “Además los precios (del petróleo) han caído mucho. Hay que hacer un esfuerzo para tratar de parar la escalada inflacionaria que tiene mucho de especulativo”, agregó.

“Los economistas hablan de una inflación autoconstruida y muchos ponen de ejemplo a la Argentina. La inflación autoconstruida es la inflación psicológica, la inflación de los que ven que el dólar sube y dicen a mí no me agarran, yo aumento por las dudas”, dijo Fernández. Más adelante, expresó que “van detrás de un dólar donde hay muy pocos inversores, con 30 millones de dólares el precio puede subir una enormidad”.

El presidente también añadió que en “las operaciones de contado con liqui se conocen o los que compran bonos y los venden en el exterior se conocen”. “Hay una lógica especulativa muy alta”, apuntó. Fernández fue categórico y subrayó que “no vamos a hacer nada que le complique la vida al pueblo”. “Vamos a seguir trabajando para domar a los que actúan de este modo. No hay perdón ético para que esto ocurra en este momento. Hay mucho sujeto interno que trabaja para los acreedores del exterior”, advirtió el presidente.

En relación a la continuidad del congelamiento del precio de los combustibles, el presidente puntualizó que “el colmo sería que suban las naftas”. “Estamos trabajando en el barril criollo para mantener cierto precio sostén del petróleo, para que no se derrumbe toda la actividad petrolera en momentos en que el precio internacional se ha caído”, comentó.

Respecto de un eventual incremento en las jubilaciones, Fernández manifestó que “vamos a dar el aumento que corresponda en junio”. “Lo que tenemos que tratar es que se ponga en marcha un sistema de actualización como debe hacerse. Si nosotros aplicáramos una fórmula que creemos que es la mejor, la que combina la inflación con los salarios, deberían ir para abajo los haberes de los jubilados y obviamente eso no lo vamos a hacer”, completó.

Además, el presidente Alberto Fernández aseguró que “no hay ningún tipo de condicionamiento ni de miseria personal” en el trabajo conjunto que realiza el gobierno nacional, el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Por otra parte, volvió a lamentar hoy las muertes de pacientes infectados en las últimas semanas con Covid-19, les envió sus condolencias a los familiares y advirtió que “la tasa de letalidad promedio” en el país es similar a la del resto del mundo y se ubica en un “5 por ciento de los contagiados”. También criticó al anterior gobierno porque sus funcionarios “se vanagloriaban de decir que no habían habilitado hospitales” que “estaban construidos desde 2015”, en alusión a la exgobernadora María Eugenia Vidal. “Es muy loco lo que nos pasa. Después que hicieron eso vienen a explicarnos como se arregla…No quiero hablar del pasado, pero me obligan a hacerlo”, sostuvo el presidente. Fernández volvió a alertar hoy sobre la gravedad del coronavirus y el cuidado que debe haber en el retorno a determinados trabajos, al afirmar que “aunque uno abra una actividad” persiste el riesgo de contagio.

“Aunque uno abra una actividad, como los negocios de cercanía, hay que tener en cuenta que si uno tiene la posibilidad de salir debe saber que el mundo que lo rodea cambió y que aumentaron las posibilidades de contagio”, dijo Fernández. Advirtió asimismo a los argentinos que tengan en cuenta que no hay una “situación de normalidad en ningún lado” y les pidió que sean “muy cuidadosos” a la hora de realizar actividades por la presencia de coronavirus, más allá de que se hayan dispuesto ciertas aperturas de la cuarentena en el país, a excepción del AMBA, que “está muy lejos de lograr el objetivo” de que se dupliquen los casos de Covid-19 cada 25 días.

Fernández reivindicó los test rápidos que fueron donados al gobierno nacional para hacer las primeras pruebas de coronavirus, aseguró que “son muy buenos, sirven mucho” y agradeció a las empresas que los compraron para ayudar al país a contener el avance de la Covid-19. “Cómo puede ser que estos empresarios queden salpicados como se lo está haciendo”, se preguntó el jefe de Estado sobre las versiones difundidas en cuanto a que los test no eran efectivos, y evaluó que los cuestionamientos surgieron de sectores que “pensaron” que había sido el gobierno el que había “comprado” esas pruebas.

El mandatario aseguró que el Ingreso Federal de Emergencia (IFE) será pagado una vez más y que la directora de la Anses, María Fernanda Raverta, está abocada a “ordenar” el sistema, donde será “ampliado el número de beneficiarios”, porque “hay mucha gente que no está registrada de ningún modo”. Fernández advirtió que “los que hicieron el mayor desastre y ocultaron la basura debajo del sillón son los que ahora acusan” al gobierno nacional de “populista” y aseguró que “en esta instancia” de pandemia de coronavirus “no se puede aumentar nada”, en alusión a las tarifas de servicios públicos.

El presidente reiteró que no le van a “torcer el brazo” en la negociación de los pagos de deuda que “maltrate a los argentinos” y lamentó la existencia de cierto “sujeto interno que trabaja para los acreedores del exterior”. Destacó en ese orden la “enorme” ayuda que el Papa Francisco dio “silenciosamente” a la Argentina en la negociación de la deuda con los acreedores externos y volvió a calificarlo como un “líder moral del mundo”. El mandatario insistió con que el gobierno nacional “no les propone perder” a los bonistas, “sino ganar menos” y advirtió que “en un mundo que paga cero”, Argentina ofrece a sus acreedores externos pagos a una “tasa promedio del 2 por ciento”. Seguidamente afirmó que la Argentina no recibió aún ninguna “contrapropuesta” de parte de los bonistas, aseguró que el gobierno analizará una oferta que sea “sostenible” para el país y advirtió: “No somos unos necios, quisiéramos que el país no vaya al default”.

En otro orden, el presidente explicó que la iniciativa de reforma judicial “intenta resolver el tema penal fundamentalmente y el tema contencioso administrativo y civil y comercial federal”. “Trata de ordenar el sistema, terminar con esos espacios cerrados que les permitían a pocas personas manejar un poder enorme. También revisar el funcionamiento de la Corte Suprema. Yo pienso que no debería aumentarse (el número de integrantes del máximo tribunal), pero quiero escuchar a gente experta. La Ley de Organización Judicial, la Ley de Recurso Extraordinario, que ha demostrado debilidades según mi impresión, el Consejo de la Magistratura, hay que revisar cómo funciona. Quiero que todo eso entre en un proceso de análisis. Quiero que lo analicen expertos, yo creo humildemente saber algo, así que voy a opinar”, expresó. Además, resaltó que “hoy no existe una mesa judicial ni un sistema de presión del gobierno sobre la justicia”, a diferencia de cuando gobernó Cambiemos, época en que “se presionaba a jueces o se acordaba con jueces para perseguir a opositores”, una situación “absolutamente contradictoria con el sentido de la República”. “El sistema macrista era eso; lo que existe ahora son los jueces que dejó el macrismo”, advirtió Fernández y reiteró que el proyecto de reforma judicial estaba listo cuando lo anunció en la Asamblea Legislativa del 1 de marzo último, pero luego “sorprendió el coronavirus”.

“Voy a mandar todos los proyectos que tengo; están listos y terminados para ser elevados; si el Congreso puede funcionar y tratarlos bienvenido sea”, insistió y dijo que espera que la oposición “acompañe” las iniciativas del oficialismo. De igual modo, la creación de un Consejo Económico y Social también forma parte de los objetivos trazados por Fernández en el inicio de su gobierno y la propuesta apunta a establecer una agenda de políticas de Estado que trascienda los períodos presidenciales y adelantó que los futuros consejeros deberían ser designados con acuerdo del Senado.

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