Baltasar Garzón: “Con las evidencias que hay no dudaría en denegar la entrega de Assange”

El prestigioso jurista español Baltasar Garzón, jefe del equipo legal internacional de Julian Assange, denuncia la persecución política del periodista fundador de WikiLeaks y afirma que su detención no tiene fundamentos legales.

Baltasar Garzón, jefe del equipo legal internacional de Julian Assange, está convencido de que la orden de extradición no habría llegado a los tribunales británicos si la hubiera emitido otro país distinto a Estados Unidos. Así lo afirma en entrevista con Sputnik a través de correo electrónico. El juez denuncia la persecución política del fundador de WikiLeaks, la violación del derecho a la libertad de prensa y argumenta que las evidencias presentadas ante la Audiencia Nacional de España del persistente espionaje al que fue sometido su protegido australiano en presunto beneficio de la inteligencia estadounidense, aportan motivos suficientes para abortar la entrega.

El célebre jurista fue subrepticiamente vigilado cuando visitó a Assange en la Embajada de Ecuador en Londres e incluso cuando se reunió en Madrid con el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, según documentos legales de la querella penal contra David Morales, propietario y gerente de la empresa de seguridad andaluza UC Global, que Ecuador contrató para proteger su legación londinense. Este es el texto íntegro de la entrevista.

—¿Cuál fue su reacción al comprobar que fue víctima de espionaje y seguimiento recurrentes?

—Siempre sospechamos que el equipo de defensa de Julian Assange se encontraba en el punto de mira de la inteligencia norteamericana. Sin embargo, nunca imaginamos la forma en que podíamos estar siendo controlados. La información que ha salido a la luz ahora demuestra que presuntamente se desplegó un sofisticado sistema de espionaje que afectó a toda persona cercana a Assange y que se dilató por años. El presunto uso de micrófonos escondidos en extintores, cámaras de vídeo que tenían audio escondido, la copia de todos nuestros documentos de identidad, la manipulación de los teléfonos, incluso el intento de robar el pañal de un menor para una prueba de ADN, etc. Jamás imaginábamos que un eventual espionaje pudiera revestir la envergadura de lo que estamos viendo.

—¿Por qué despertó interés su encuentro con Correa en Madrid, el 24 de septiembre de 2017?

—Rafael Correa fue el presidente que concedió asilo a Julian Assange. Durante su presidencia se mostró impertérrito ante las coacciones y amenazas que se desplegaron como consecuencia del asilo. Al terminar su mandato presidencial, siguió siendo un firme defensor de Julian Assange y de la necesidad de brindarle protección internacional ante la persecución política desplegada desde Estados Unidos. Como se puede ver en los propios informes remitidos por UC GLOBAL, el interés para ellos era el hecho de que yo, como coordinador de la defensa, me reuniera en Madrid, incluso en mi domicilio, con el expresidente, ya que preveían que podíamos abordar posibles soluciones a la situación, incluso una salida (de la Embajada). Los informes indican que el encuentro habría versado sobre el análisis de posibilidades de salida del asilado y, evidentemente, la intención habría sido conocer esos movimientos de antemano.

—¿Con qué motivo se redactaron en inglés los informes sobre Correa?

—El gerente de la empresa UC GLOBAL, David Morales, ha indicado que los informes eran para entregar a SENAIN, lo cual también sería delictivo, ya que habría espiado al expresidente Correa y a mí para el servicio secreto ecuatoriano. Pero esa explicación carece de sentido ya que UC GLOBAL es una empresa española, David Morales es español y los agentes del SENAIN son ecuatorianos, por lo que hablan español. Por lo tanto, es absolutamente ilógico que redactara los informes en inglés. Esos reportes eran enviados desde su correo electrónico y el propio Morales ha reconocido en sede judicial que los elaboró él en inglés, lo que además se desprende por el uso gramatical del inglés de esos informes. La respuesta que Morales ha dado al hecho de que elaborara esos reportes en inglés ha sido, literalmente, que en ocasiones le gustaba hacerlos en inglés. Evidentemente, como han declarado los testigos protegidos en el marco de la investigación abierta, y como se desprende del material obrante en la causa, el receptor de esa información habría sido presuntamente la inteligencia norteamericana, a través de la empresa interpuesta de Las Vegas Sands, lo cual está siendo investigado.

—El seguimiento de Correa cubrió reuniones con Pablo Iglesias, actual vicepresidente español, entre otros políticos. ¿Pudo contribuir a impedir su retorno al centro de la política ecuatoriana?

—Al contrario. Las evidencias que existen en la causa acreditan que, efectivamente, se le espió hasta un nivel inimaginable. Y no sólo a él, sino a toda su familia, incluyendo a sus hijas. Toda la información que se obtuvo relacionada con el caso Assange habría sido remitida presuntamente a Estados Unidos. Pero también existen evidencias de que parte de la información que se obtuvo de él, a un nivel muy grave de intromisión, incluso en dispositivos telefónicos de la familia, grabando conversaciones privadas, habría sido presuntamente remitido al actual Gobierno (de Ecuador). Eso, lejos de impedir su retorno, acredita que ha sido víctima de una persecución política que tiene como finalidad impedir que pueda concurrir electoralmente en su país. La condena por la justicia ecuatoriana al expresidente Correa, aprovechando los efectos de la pandemia del COVID-19, deja en muy mal lugar al poder judicial de Ecuador y descubre un uso perverso del derecho (lawfare) con fines políticos. Rafael Correa, como otros líderes populares latinoamericanos, está siendo objeto de acoso judicial para impedir que puedan volver a ser candidatos a cualquier responsabilidad política.

—¿Puede influir la investigación de la Audiencia Nacional española en el proceso de extradición a EEUU?

—La investigación penal en España acaba de comenzar. No podemos saber hasta dónde llegará. Sin embargo, lo que ya existe en la causa acredita, aún más incluso, que Julian Assange está sometido a una persecución política desde Estados Unidos que debe impedir su entrega a las autoridades británicas. Por lo tanto, a las imperativas cláusulas relativas a la libertad de expresión y el acceso a la información, o el derecho a la libertad de prensa, ahora se suma también que la jurisdicción requirente en la extradición, Estados Unidos, presuntamente habría desplegado una acción de espionaje sin precedentes contra Julian Assange y todos sus allegados, y en concreto, su equipo de defensa. En ese contexto es impensable que la jurisdicción británica pueda acordar la entrega de una persona.

—¿Cómo valora las decisiones de la magistrada Baraitser, encargada del proceso en primera instancia?

—Como coordinador del equipo de defensa no voy a valorar las decisiones que por el momento ha adoptado la jueza en el marco de la extradición. Sin embargo, sí quiero manifestar que confiamos en que la justicia británica sea capaz de entender la dimensión del caso y el peligroso precedente que el mismo supone para la libertad de información en el mundo, denegando por lo tanto en consecuencia la entrega de Julian Assange.

—¿Qué haría el juez Garzón si presidiera este caso?

—Con las evidencias que hay encima de la mesa en estos momentos no dudaría ni un momento en denegar esa entrega. De hecho, estoy seguro de que, si el país que requiere la extradición no fuera Estados Unidos, si se tratara de otro país de la comunidad internacional el que persigue a un periodista por publicar información veraz, con absoluta seguridad la extradición no se habría siquiera tramitado en sede judicial. La extradición contra Julian Assange, tiene una motivación claramente política y lograremos demostrarlo fuera de toda duda razonable.

Fuente: Sputnik

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