Los industriales, preocupados por la inflación de 2021

Las empresas temen que la inestabilidad cambiaria perjudique la producción y la generación de empleo en 2021, a la vez que calculan costos con hasta un 50% de inflación debido a la incertidumbre. Previsiblemente esas subas se trasladarán a los precios.

Los empresarios industriales planifican el 2021 con una inflación alta cercana al 50%, que provoca preocupación por las inversiones, aunque admiten que se trata de un escenario previsible. Sucede que la inestabilidad cambiaria, que encontró un veranito en las últimas dos semanas, les pusieron incertidumbre a los costos de la producción, tanto en los bienes de capital importados que no tienen sustitución de importaciones, como sucede con los insumos difundidos.

“Veo que en 2021 va a persistir la inflación alta porque la Argentina tiene una inflación de costos. Si bien puede tener alguna línea descendente, se van a mantener los niveles altos”, afirmó el integrante de la conducción de la UIA, José Urtubey, quien admitió que preocupa aun cuando es un escenario previsible.

Otro industrial de la mesa chica de la central fabril y vicepresidente Pymi Miguel Rodríguez explicó que la proyección presupuestaria de una empresa con costos de insumos importados sufrió impactos de hasta el 20% por la crisis mundial, pero “se encareció más aún con la falta de previsibilidad local que impide hacer los pedidos con cuatro meses de anticipación como se establecieron los plazos internacionales. La situación es completamente ilógica ya que no hay previsión de compras. Hoy te piden de 16 a 20 semanas de anticipación para el pedido de embarque de insumos cuando antes eran dos meses. Si no entra el pedido, la inflación de costos más alta por no poder planificar”, señaló Rodríguez, que es socio propietario de la empresa familiar de pinturas Sinteplast, que requiere insumos importados para la producción nacional.

A los empresarios consultados que refirieron a la situación puntual se agregaron media docena más de fuentes del sector privado que completaron la crisis de planificación en medio de la inflación de costos, aunque evitaron dar declaraciones on the récord.

Sucede que los problemas de inestabilidad cambiaria pegaron de lleno en la planificación de las empresas industriales. Para las dueñas y dueños de las fábricas, la inflación “es reflejo de no tener moneda”, que proyecta “un gasto mayor de lo que ingresa por recaudación del Estado”, aunque admiten que se trata de un “problema general”. “Todos contribuimos para esto porque si no hay confianza en el país, no sirve nada ya que toda la cadena de valor se cubre de futuros aumentos. No creamos la confianza para poder pensar en el largo plazo, ya que los que tenían ahorro en pesos, perdieron plata”, señaló una fuente consultada por este diario.

Los empresarios temen cambios financieros en las reglas de juego. La gran preocupación es una devaluación del peso, que desbarataría cualquier proyección para las fábricas, que recortarían su presupuesto en inversiones, que actualmente está limitada por la falta de previsibilidad.

Los empresarios consultados confiaron que los primeros recortes presupuestarios, ante un escenario de inflación del 50%, es en inversión en máquinas y tecnologías, “que generan fábricas más obsoletas sin competitividad ante el mundo”, y con una revisión mensual e incluso semanal, cuando en el resto del mundo “en el peor de los casos se cambian listas de precio una vez al año”.

Los industriales lamentan que un aumento de costos tan elevado reduzca e incluso elimine la capacidad de genera empleo formal. Ahí surge otro problema para las fábricas en blanco: la informalidad de las empresas que dejaron de pagar impuestos y que producen sin aportar al Estado y generando una inequidad en las condiciones de producción.

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