Laboratorio recuperado producirá tests rápidos para coronavirus y dengue

Es un acuerdo entre investigadores de la Universidad de La Plata y la empresa recuperada Farmacoop, para producir tiras reactivas para abastecer a centros de salud de atención primaria. Producirán unos 25 mil tests a la semana.

Se trata de Farmacoop, que se articuló con el Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales y un inversor privado. Comprarán maquinaria para comenzar a producir tiras que después podrán servir para detectar dengue, embarazos o sustancias alergénicas. La empresa recuperada Farmacoop producirá tests serológicos para detectar anticuerpos de Covid-19 fuera de entes sanitarios de gran envergadura.

El desarrollo tecnológico está a cargo del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales. Por medio de un inversor privado, importarán una máquina para producir los tests en la cooperativa y podrán seguir utilizándola, tras la pandemia, para producir tests de embarazo, de dengue o para detectar sustancias alergénicas en alimentos. Tendrán una capacidad de producción de 25 mil tiras semanales.

“Nuestras tiras tienen que ser usadas fuera de hospitales: en UPAs de la Provincia de Buenos Aires, en Salas de Primeros Auxilios, en una fábrica que tiene que reabrir sus puertas después de la cuarentena, en un pueblo del interior, en un barrio popular. Lo ideal es usarlas fuera de los ámbitos sanitarios grandes. Esa es su ventaja”, contó Sebastián Cavallito, responsable del centro de investigación Cidefi, de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata.

Son, así, una ventana más para acceder a información sobre la propagación de la pandemia. Los hospitales, mientras tanto, tienen otra metodología posible: El instituto Leloir lanzó la semana hace diez días el Coviar, que, además, permite medir anticuerpos.

La articulación

“Nosotros empezamos con este proyecto hace un mes. Fue una loca idea a la que llegamos por Zoom. Surgió la propuesta, vimos que había un mercado. Hicimos los diseños y buscamos dónde se podría hacer. Nadie tenía contacto directo con una empresa farmacéutica”, narró Cavallito. El primer intento fue en la unidad de producción de medicamentos en la facultad, pero tardaría demasiado.

Por medio del Director de Empresas Recuperadas del Ministerio de Desarrollo Social, Eduardo Murúa, conocieron la actual situación de la ex Roux Ocefa. La fábrica había sido vaciada y los trabajadores la recuperaron. Al comienzo de la pandemia empezaron a producir barbijos junto a cooperativas textiles y alcohol en gel.

“Eso volvió más atractivo al proyecto: una necesidad social que un grupo de Conicet pone ideas, plantea un proyecto, un privado cree y pone la plata, y lo produce una empresa local que genera puestos de trabajo e ingresos de alta tecnología. A mí me resulta muy atractivo desde ese punto de vista”, explicó el investigador. Bruno Di Mauro, de Farmacoop, agregó que conformaron una sociedad con el inversor para este proyecto en particular, lo que les permitiría tener tecnología de punta que después podrían utilizar para otros tests.

“Para nosotros lo más interesante es pegar un salto tecnológico y hacer una experiencia de transferencia de tecnología de investigación que promueve el Estado que no quede en la nada, que quede en un proyecto productivo”, contó Di Mauro. Así, coincidió con Cavallito en que sería un proyecto más que interesante: “Era impensado para nosotros, que veníamos desde hace años renegando para tratar de recuperar las fuentes de trabajo y hoy estamos pensando en traer nueva tecnología al país, que si no el Estado tendría que importarlo”, concluyó Di Mauro.

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