Finalmente, los combustibles aumentaron hasta un 6%

En la zona del Área Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires, el combustible alcanzó un 6% de aumento en el día de hoy, luego de que días atrás el jefe de Gabinete Santiago Cafiero desmintiera la inminencia de un incremento.

Tras el amague y posterior desmentida, finalmente el gobierno nacional le dio luz verde a YPF para que aplique desde hoy un aumento promedio del 4,5% en los precios de sus combustibles. En el área metropolitana, el incremento es del 6% aproximadamente. En las próximas horas se espera que el resto de las marcas de estaciones de servicio -Shell, Axion y Puma Energy- acompañen la medida. “Esta decisión se da en pos de avanzar con los objetivos de producción de la compañía, teniendo en consideración las particularidades del contexto macroeconómico del país”, dijeron en YPF.

De esta forma, los nuevos valores para YPF en la Ciudad de Buenos Aires quedaron así: nafta súper, $56,68; nafta premium (Infinia), $65,39; diésel D500, $52,94, e Infinia diésel, $61,95. Se trata del primer aumento en el valor de los combustibles que autoriza la administración de Alberto Fernández, luego del intento frustrado de YPF de incrementar sus precios 6% a fines del año pasado. El último aumento había sido bajo la gestión de Mauricio Macri, unos días antes de dejar el poder en diciembre pasado.

“La actualización de precios tendrá en esta oportunidad, como en el futuro, el objetivo de recomponer asimetrías históricas a nivel federal, recortando brechas entre la Capital Federal y el interior del país. A modo de ejemplo, una vez calculados los costos logísticos, la provincia de Jujuy esta hoy en un 7% con respecto a la capital del país. La propuesta de YPF sostiene el descuento al personal de salud del 15%, el cual es un colectivo muy sensible de unas 100.000 personas que se encuentran adheridas al programa de YPF”, argumentaron desde la petrolera.

El último incremento de precios fue el 1º de diciembre pasado, desde entonces la inflación acumulada fue de 17,6%, mientras que el peso se devaluó 18,2%. Se trata de un sector que tiene su insumo principal (el petróleo) dolarizado. Si bien en ese entonces, el barril de petróleo valía US$63, y hoy está en torno a los US$45, las refinerías ya advertían que los precios estaban atrasados. Además, desde entonces, el gobierno aumentó 30% el impuesto a los combustibles, costo que no se trasladó al surtidor, lo que hubiera significado un incremento del 5% en el precio de la nafta y el gasoil.

YPF, con una incidencia del 55% en el mercado de los combustibles, tiene el 70% de sus ingresos que proviene del despacho de la nafta y el gasoil. Si este segmento le da pérdidas, afecta directamente su presupuesto de inversión en otros rubros, como en la producción de gas y petróleo en Vaca Muerta.

Las refinerías no integradas, que deben comprarles el petróleo a terceros -como Raízen (a cargo de las estaciones de servicio de Shell) y Trafigura (Puma Energy),- advirtieron que podría haber desabastecimiento, ya que con los precios anteriores no les alcanzaban los ingresos, según dijeron, para comprar el barril a US$45.

Antes de aplicar este incremento, según dijeron desde el sector, los precios estaban atrasados 10% en relación con el precio de paridad de exportación (el valor que obtienen las petroleras por el petróleo exportado, restándole los costos de transporte y las retenciones) y 15% con respecto al precio de paridad de importación (si hubiese que comprar el crudo del exterior). Sin embargo, un aumento de combustibles en este momento resulta muy sensible para los sectores productivos, la clase media y las clases populares, pues el precio de los combustibles se traslada a los demás precios de la economía en carácter de acarreos de los bienes y mercancías.

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