Fin del ATP, ¿qué pasa después?

En 2021 el gobierno frenará la asistencia para el pago de salarios que ofreció durante los primeros meses del parate económico fruto de la crisis generada por el COVID-19. Por el momento, se están buscando instrumentos nuevos para evitar despidos masivos.

A contramano de versiones que circularon en los últimos días, el gobierno nacional ratificó que los subsidios otorgados a empresas que vieron afectado su nivel de facturación en el transcurso del año por motivos ligados a la cuarentena y la depresión de la demanda que introdujo la pandemia de coronavirus acabará a fin de año, y en su lugar pondrá en ejecución medidas más focalizadas en preservar el empleo y el aparato productivo donde todavía no hay señales de recuperación, con un impacto menor en el gasto.

El Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), tal como fue diseñado en abril y modificado paulatinamente a lo largo del año, a medida que las restricciones sanitarias se levantaban, pagará en los próximos días parte de los sueldos de noviembre de unos 50.000 empleados registrados con funciones en poco más de 33.000 empresas, y nuevamente hará lo mismo a comienzos de 2021 con los haberes de diciembre. Luego de eso, los empleadores en crisis deberán recurrir a otros mecanismos.

Días atrás, dirigentes gremiales dejaron entrever que habían solicitado al presidente Alberto Fernández la continuidad del ATP para pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, la titular de AFIP Mercedes Marcó Del Pont negó que ese tema hubiera sido abordado o que el presidente incluso se comprometiera a rever el esquema. “En ningún momento se habló de la continuidad del ATP, porque los sectores más críticos ya empiezan a estar en condiciones para nuevos tipos de instrumentos”, ratificó la jefa del fisco al salir de la Casa Rosada tras una nueva reunión del gabinete económico, que evaluó ayer el impacto de la distribución de remedios gratuitos para afiliados del PAMI y la adhesión de más de medio millón de contribuyentes a la moratoria fiscal, previsional y aduanera, que implicará renegociar el pago de unos $ 390.000 millones en tributos vencidos o por vencer en lo inmediato.

Más tarde, el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas convalidó el ocaso del Programa ATP al participar de la Conferencia Industrial de la UIA desde Rosario, aunque precisó que en un escenario de “reactivación heterogénea”, con sectores en niveles prepandemia y otros aún muy golpeados, el Estado continuará apoyando con la reversión del Programa de Recuperación Productiva (Repro II) que administra la cartera de Trabajo, que paga $ 9000 por trabajador de empresa en crisis.

Adicionalmente, Kulfas confirmó la continuidad del financiamiento a tasa subsidiada y los créditos reconvertibles en subsidio “para los casos donde existieran aún empresas afectadas por la pandemia”. El programa ATP se fue modificando con el correr de los meses, focalizándose cada vez más en los sectores “críticos” cuya actividad productiva todavía es nula o muy reducida, y reduciendo gradualmente el apoyo en las actividades “no críticas”, que pasaron de estar muy afectadas en abril, con la cuarentena estricta, a recuperar paulatinamente nivel de demanda y producción similares a la prepandemia.

En sus siete rondas, supuso el desembolso de $ 370.240 millones que aseguraron cierto nivel de ingresos para casi la mitad de la población registrada en relación de dependencia, unos 3 millones de trabajadores. Además del pago de una parte de los salarios de trabajadores formales del sector privado, el Programa ATP otorgó garantías para créditos a tasa cero destinados a monotributistas y autónomos, préstamos con tasas subsidiadas para empresas, a través de los fondos soberanos Fondep y Fogar, la reducción de contribuciones patronales y el otorgamiento del seguro de desempleo.

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