En qué consistiría la Renta Básica Universal que evalúa el gobierno

La Renta Básica Universal vendría, según deja traslucir el gobierno, a reemplazar al IFE que se pagó durante el aislamiento. Consistiría en un salario mínimo destinado a trabajadores desocupados e informales. Se espera que alcance a 4 millones de personas.

A pocos días del comienzo del pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) correspondiente a los meses de agosto/septiembre, el gobierno nacional define la reconversión de este ingreso extraordinario de $10.000 mensuales en un Salario Básico Universal (SBU), Ingreso Básico Universal (IBU) o Renta Básica Universal (RBU). La iniciativa fue anticipada días atrás por el ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo. Según dijo el funcionario, en la agenda pospandemia del Poder Ejecutivo figura la posibilidad de convertir el IFE en SBU o RBU. “Cuando empiece a pagarse el IFE 3 (de agosto/septiembre) debemos analizar la situación y generar un mecanismo de empalme que devenga en esta renta universal”, sostuvo Arroyo.

El ministro admitió que la medida “tiene un impacto fiscal”, pero aclaró que se atraviesa “un contexto donde el Estado debe establecer claramente un piso para la caída” de la actividad y los ingresos de los argentinos. “El ingreso universal tiene que ver con la política de reconstrucción: hoy hay 9 millones de personas que perciben el IFE, cerca de 600.000 personas que cobran planes sociales y 4 millones de chicos cuyos padres cobran Asignación Universal por Hijo”, añadió Arroyo.

Para el funcionario, la renta básica debe ser trabajada “sobre la base de que una parte de la gente se quedará sin sus ingresos” pasada la pandemia. “El Estado debe garantizar un ingreso y vincularlo con el trabajo. En la medida que hay una renta básica, también esa persona mueve la economía; no sólo es un derecho a tener ingresos, sino que además moviliza el consumo”, aseguró Arroyo.

De esta manera, se espera que pasada la etapa de aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO), la rueda de la economía se ponga en marcha de abajo hacia arriba, a través del aumento de la demanda agregada derivado de la inyección de liquidez en los hogares más desposeídos de la Argentina. El gobierno cuenta con que, pasado el pico de la pandemia, resurja el consumo impulsado por iniciativas como esta y de ese modo el aparato productivo demande mayor trabajo. Así, de acuerdo con lo que se deja entrever, el gobierno apunta a estimular el trabajo a partir del consumo de las clases populares y a través del plan de obras públicas.

Según trascendió, el gobierno analiza quiénes seguirán cobrando el IFE, en su nueva modalidad de RBU. Por ahora, solo se mantendría para los trabajadores desocupados y para hacer frente a la pobreza y la indigencia e incluiría a los beneficiarios de Asignación Universal por Hijo y Asignación Universal por Hijo (AUH). Sin embargo, no se habla de una contraprestación en horas de trabajo, por lo que se supone que la RBU sería un complemento para aquellas familias que se desempeñan en el mercado informal, aunque no están registrados como trabajadores. De esta manera, la RBU supondría un piso de ingresos totales de las familias, no un techo. No obstante, dado que el padrón de registrados para el IFE incluía a un único miembro por familia, es posible que, de utilizarse ese mismo registro de beneficiarios, finalmente la RBU solo involucre también a un único miembro de cada núcleo familiar.

Los que quedarían afuera de la RBU serían los trabajadores formales o registrados y los que perciban ingresos del Sistema Único de Asignaciones Familiares (SUAF). A través del SUAF, la ANSES liquida en forma directa a los trabajadores en relación de dependencia de empresas privadas, las Asignaciones Familiares a las que tienen derecho y las pone al pago en la Cuenta Sueldo o a través de la red bancaria o de Correo.

Desde el ministerio de Desarrollo Social no descartan que al reducir la cantidad de beneficiarios del IFE se puede incrementar el monto mensual. Por ahora, se estudia una Renta Básica Universal equivalente a un Salario Mínimo, Vital y Móvil, que hoy se ubica en $16.875. Se estima que esta iniciativa será anunciada por el presidente Alberto Fernández y forma parte del paquete de 60 medidas económicas que diseña el gobierno para la recuperación económica pospandemia.

El proyecto de ampliación del presupuesto para este año prevé un déficit superior a los 300 mil millones de pesos, equivalente al 9% del Producto Bruto Interno, que será financiado con transferencias del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y estará destinado a paliar los efectos de la pandemia de Covid-19. En gran medida, la ampliación fue dispuesta para financiar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el denominado Salario Complementario.

Según la iniciativa tratada en el Congreso, el gobierno incrementó el déficit en $1.216 millones, por lo que treparía en total a $3.001,4 millones. De este modo, los gastos totales ascenderían a $ 7.391.054 millones, los recursos tributarios y de capital a $ 4.389.599 millones, con un déficit de $ 3.001.454 millones.

Por otra parte, la titular de ANSES María Fernanda Raverta anunció que el tercer pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de $10.000 comenzará el 10 de agosto. “Con la terminación del DNI en cero a partir del 10 de agosto los titulares de la asignación universal vuelven a cobrar los dos beneficios juntos”, señaló la funcionaria. Además, Raverta dijo que el cronograma de pagos está pensado para que no se aglutine gente en los cajeros para cobrar el beneficio, y así respetar el aislamiento social preventivo y obligatorio. Para esto fue fundamental, según explicó en declaraciones radiales, la bancarización del 100% de los nueve millones de beneficiarios. “Lo hicimos gradual porque si no iban a ir todos al mismo tiempo al cajero, pero todo argentino que tiene un ingreso de emergencia hoy tiene una cuenta bancaria”, explicó.

La consecuencia no prevista de los extensos cronogramas de pago del ingreso de emergencia, sin embargo, es que finalmente los beneficiarios han debido esperar entre dos y hasta casi tres meses en percibir la suma, pues el IFE fue finalmente pagado en abril/mayo, junio y agosto/septiembre, debido a las irregularidades que suscitó el cronograma, sumadas a que un porcentaje elevado de los beneficiarios no estaban bancarizados. Se espera que en lo sucesivo y con la implementación de la nueva Renta Básica Universal los beneficiarios puedan acceder de manera más ágil a sus correspondientes salarios.

You cannot copy content of this page