El último orejón del tarro: El “campo” denuncia “discriminación” por parte del gobierno

En un comunicado, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa cuestionó la medida del BCRA de restringir créditos a productores que tengan acopiada más del 5% de su cosecha.

La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa manifestó su preocupación por la decisión adoptada por el Banco Central de la República Argentina (Comunicación “A” 7018 del BCRA) de restringir el otorgamiento de créditos al 24 % a aquellos productores que tengan acopiada no más del cinco por ciento de su cosecha de trigo y/o soja. En un comunicado, titulado “El campo, otra vez discriminado”, cuestionaron la medida y apuntaron sus dardos contra la gestión de Alberto Fernández en materia de corrupción y división de poderes.

“Las pymes agropecuarias que pretendan aspirar a un crédito a dicha tasa deben vender casi la totalidad de su cosecha de trigo y/o soja, y no mantener granos almacenados en acopios o silobolsas. Y en el caso de las compañías grandes, las que no hayan comercializado el 95 por ciento de su cosecha, se les incrementará la exigencia de capital mínimo por riesgo de crédito de toda financiación”, señalaron. “Se trata de una disparatada medida que discrimina y cercena la posibilidad de financiamiento al sector más dinámico de la economía, y el único generador de legítimas divisas del país y en momentos en los que la siembra del trigo trayendo a la memoria del productor medidas similares tomadas en 2014 y con pésimos resultados para el país”, añadieron desde Carbap.

En este sentido, preguntaron: “¿Acaso el gobierno nacional piensa que la normalización del país postpandemia se podrá realizar sin tener en pleno funcionamiento y con la necesaria financiación al sector que más divisas entrega a las arcas del estado?”

Por otra parte, el organismo se mostró preocupado por la decisión de la Oficina Anticorrupción a cargo de Félix Crous de renunciar a la querella en causas en las que se acusa a la actual vicepresidenta, “incumpliendo por el cargo que ejerce las atribuciones asignadas. Como así también la delegación de poderes del Poder Legislativo Nacional en el Jefe de Gabinete para reasignar partidas y presupuestos en el marco de la emergencia sanitaria sin el debido contralor público. Se puede tener un Estado activo y flexible, pero con los debidos contralores que la Constitución prevé”.

“Desde Carbap somos firmes defensores de la República, de la libertad y de las instituciones, y reiteramos la profunda preocupación que provoca la sesgada mirada que desde el Gobierno se tiene con la comunidad productiva en su conjunto”, concluyeron. El malestar de Carbap no fue el único, desde las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), también emitieron un duro comunicado en el que aseguran que “el campo se pone en sus espaldas una vez más a la Argentina, porque en gran medida, la suerte de la misma, en el plano productivo – económico y por ilación, el social, depende de aquello que como conjunto y sociedad sabemos hacer mejor, y eso es el resultado de las cadenas agropecuarias argentinas. No lo dice un sector, lo muestran los números actuales, recientes e históricos; lo dice el mundo, lo dice un expresidente de Uruguay, quien no puede ser tildado de capitalista, desde el otro lado del charco”.

“Medida tras medida, globo de ensayo tras globo de ensayo, en diciembre que el trigo no va a alcanzar, en enero que hay que cerrar la exportación de carne, después la Junta Nacional de Granos, las idas y vueltas con el Mercosur, y ahora no hay créditos para el Campo, una tras otra, la cadena de desaciertos, yerros y errores de diagnósticos, sea por falta de conocimientos del sector, por idoneidad o por intencionalidad. Se van acumulando uno tras otro sumando incertidumbre al único sector activo de la economía, que por sus características propias, por su capacidad y por el contexto mundial aparece como la nave insignia para poder atravesar este temporal global”, escribió una quejumbrosa CRA.

Y agregó: “Las estadísticas sirven para reflejar la realidad y a veces, para distorsionarla. San Agustín decía ‘la única verdad es la realidad’, y la realidad es que un sector que enfrenta tasas impositivas confiscatorias, tipos de cambio efectivos totalmente desacoplados con la realidad, políticas de Estado adversas, ausencia de planes de desarrollo estatal y es blanco de ataques sistemáticos de inútiles crónicos; es hoy, lo fue ayer y lo será mañana el único capaz de sentar las bases del desarrollo social, como fue en Australia, Canadá o Nueva Zelanda por nombrar algunos casos”.

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