Cinco meses después de anunciarlo, el oficialismo presentó el proyecto de Aporte Extraordinario

El llamado “Impuesto a las grandes fortunas” largamente anunciado por el oficialismo estaría dirigido a personas físicas que al 31 de diciembre de 2019 hayan declarado un patrimonio mayor a los 200 millones de pesos y alcanzaría a 12 mil personas.

Desde el inicio del aislamiento social consecuencia del advenimiento de la pandemia, el gobierno nacional viene hablando acerca de la posibilidad de sancionar un “impuesto a las grandes fortunas”, destinado a paliar los efectos adversos derivados del parate de la economía. Lo anunciaron por primera vez en abril. Desde el presidente de la Nación Alberto Fernández hasta el jefe del bloque oficialista de Diputados Máximo Kirchner y el titular de la comisión de Presupuesto de esa cámara Carlos Heller hablaron en principio de un impuesto y más tarde de un “aporte extraordinario”. Cinco meses después, finalmente, el oficialismo presentó este viernes en el Congreso el proyecto de ley que grava por única vez a las grandes fortunas.  

La iniciativa propone crear de un “Aporte Solidario y Extraordinario” para paliar el impacto económico de la pandemia de Covid-19. El “impuesto” estará dirigido a las personas físicas —no a las empresas— que hayan declarado al 31 de diciembre de 2019 un patrimonio superior a los 200 millones de pesos. Y luego se propone un escalamiento hasta más de 3000 millones de pesos.

La decisión de dejar afuera a las personas jurídicas fue clave para llegar a un consenso dentro del propio oficialismo, en especial tras las quejas del sector empresario apenas empezó a circular la información de que el gobierno tenía en carpeta un proyecto de “impuesto” a la riqueza.

Según estiman en el bloque del Frente de Todos, cerca de 12 mil personas deberán abonar este aporte por única vez. Se les aplicará un gravamen que va desde el 2% hasta el 3,5%, dependiendo del patrimonio declarado. “Por el total de bienes en el exterior se tributará un recargo del 50% sobre la alícuota que le correspondería. Pero si trae el 30% de sus tenencias financieras que tienen declaradas afuera, el diferencial se elimina y pagan por todo como si lo tuvieran en el país”, explicaron fuentes del oficialismo a un medio colega.

Se calcula que alrededor de la mitad de las personas alcanzadas por este impuesto extraordinario tienen entre 200 a 400 millones de pesos.

Desde el gobierno prevén que con el nuevo impuesto se recaudarán 300.000 millones de pesos. Lo recaudado deberá ser distribuido de manera federal y se destinará a la compra de equipamiento de salud para afrontar la emergencia sanitaria, apoyar a las pymes con subsidios y créditos, urbanizar barrios populares, hacer obras y equipar a YPF para producir y envasar gas natural y relanzar las becas del programa Progresar.

Desde la bancada oficialista señalaron que “si en vez de partir de 200 millones trabajábamos con 130 millones, se incorporarían 20.000 personas más y el monto recaudado hubiera sido muy poco”.

La norma plantea una escala progresiva, que estipularía un 2% para quienes tengan un patrimonio entre 200 y 300 millones de pesos, un 2,25% para las fortunas de hasta 400 millones, un 2,75% para las de hasta 600 millones, un 3% para aquéllos que tengan bienes de hasta 800 millones, un 3,25% para los que lleguen a 1500 millones, y 3,5% para quienes tienen más de 3000 millones.

Según fuentes parlamentarias, el proyecto se presentará esta tarde, la semana próxima se trataría en la comisión de Presupuesto y esperan darle dictamen en 15 días. Si bien no hay una fecha prevista para tratarlo en sesión, saben que no será fácil su aprobación. Por ser un tema impositivo, requiere una mayoría especial y en Juntos por el Cambio ya adelantaron su rechazo.

Por otra parte, tras casi seis meses de idas y vueltas respecto de la presentación del proyecto, el aporte extraordinario parece una opción insuficiente para efectivamente revertir la debacle económica que aqueja al país, combinación de los desequilibrios macroeconómicos heredados del gobierno oligárquico de Cambiemos y la devastación producida por el parate de la actividad económica fruto de la pandemia y el aislamiento social consecuencia de esta. El “aporte extraordinario” puede resultar un aliciente en el actual contexto económico, pero no aparenta ser una solución viable en el mediano o largo plazo.

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