A pesar de las aperturas, el consumo en peligro por la inflación y los salarios deprimidos

“Las familias no tendrán una masa de ingresos suficiente para satisfacer los nuevos rubros disponibles para gastar como turismo o recreación en la flamante fase de distanciamiento social”, afirma un informe de la consultora Ecolatina.

En un informe dado a conocer en las últimas horas, la consultora Ecolatina analiza la situación del segundo trimestre del corriente año: el aislamiento social, las fuertes restricciones de movilidad y la suspensión de algunas actividades, impidieron que casi tres millones y medio de trabajadores (un quinto del total) pudieran realizar sus tareas. De acuerdo con la fuente, la mayoría de rubros afectados “poseen un elevado grado de informalidad y menores salarios que el promedio, lo que generó un efecto regresivo en la distribución del ingreso”, que a la vez repercutirá en el consumo a lo largo de la etapa de DISPO (distanciamiento social preventivo y obligatorio) que comenzó a regir en el Área Metropolitana el pasado 3 de noviembre.

En este marco, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el empleo cayó más de 20% interanual en el segundo trimestre del año, principalmente por el desplome en los puestos de trabajo informales y cuentapropistas (-43,5% y -29,3%, respectivamente). Asimismo, observando la dinámica del ingreso per cápita real de los hogares, se encuentra un retroceso cercano a 20% interanual en los sectores bajos, de 15% en los sectores medios y de alrededor de 8% en la clase alta.

“Este abrupto deterioro responde a que, a diferencia de los años previos, la caída de la masa salarial real estará caracterizada tanto por un deterioro del poder adquisitivo como por la contracción del nivel de empleo. Sin embargo, esperamos una recuperación del empleo en el corto plazo que apuntalará la capacidad de compra de las familias” explica Ecolatina.

Al respecto, sostienen: “La relajación de las restricciones de facto, especialmente en el sector informal de la economía, que se plasmó con el reciente anuncio del abandono de la fase de aislamiento social por una de distanciamiento en gran parte del país permite que muchas actividades puedan operar bajo estrictos protocolos al menos ‘a media máquina’, por lo que quedan pocas actividades totalmente paralizadas”. Es decir, que se espera una baja del consumo a pesar del relativo repunte del empleo, tanto formal como informal, derivado de las aperturas derivadas de la declaración del DISPO.

Los trabajadores independientes registrados (monotributistas y autónomos) crecieron hacia agosto -último dato disponible- casi 5% desde el piso de mayo y en las proyecciones de la consultora recuperarán lo perdido para fin de año. Además, parte de los trabajadores suspendidos al comienzo de la pandemia podrán retornar a sus actividades.

“Desde un punto de vista económico, la pandemia está dejando de significar un problema de oferta para ser fundamentalmente de demanda” explican de Ecolatina y agregan que la aceleración de la inflación -en octubre fue de 3,8% mensual- no parece que será acompañada por una mejora de los salarios.

Según el ministerio de trabajo, casi 3,5 millones de trabajadores están sufriendo un proceso paritario anómalo. “Se acuerdan sumas fijas -progresivas, pero sobre ajustes similares a inicio de año, deteriorando más el poder de compra de los ingresos medios y altos-, o se cierran acuerdos anuales -que pueden ser muy prolongados para un contexto de elevada y cambiante inflación- o directamente no cerraron, a septiembre, ninguna negociación” dice el informe que también explica que esta situación se agrava en los trabajadores independientes. Posteriormente Ecolatina plantea varios escenarios pero aclara que “en ninguno se destaca una particular mejora del poder adquisitivo del salario”.

Uno de los posibles escenarios: “Las presiones cambiarias desemboquen en un salto cambiario ordenado que ayude a bajar la brecha y revertir la caída de reservas. Sin embargo, el mismo le pondría un piso de 3% a la inflación mensual del primer semestre. Si bien aquí los salarios podrían adoptar cierto dinamismo, este contexto recesivo tampoco evitará el deterioro del poder adquisitivo, que prevemos será cercano a 2% en promedio durante 2021. No obstante, en este caso cierto orden macroeconómico podría favorecer la inversión y las exportaciones, compensando el debilitamiento del consumo dentro de la demanda agregada”.

Otro escenario posible: “El costo sería un ajuste fiscal y una fuerte moderación en la expansión de la base monetaria, lo cual solamente parece ser posible con la concreción de un nuevo programa con el FMI que consolide el giro de política económica iniciado el 1 de octubre. El ajuste implicaría aumentos de tarifas e incluso más recortes para alcanzar un déficit fiscal menor de lo presupuestado. En este caso, la aceleración de la inflación sería moderada pero insuficiente para reactivar las paritarias, que deberán esperar al segundo trimestre del 2021 para poder recomponer parte del terreno perdido”.

Además de la cuestión cambiaria, explican en el informe, “la dinámica del consumo estará condicionada por la capacidad de endeudamiento de las familias. La postergación de pagos de préstamos brindados por ANSES, el crédito otorgado a cuentapropistas, los programas de financiamiento del consumo como Ahora 12 o Ahora 18 en algún momento tendrán que ser pagados”.

También advierten que la pandemia podría volver a condicionar la economía el año que viene. “En caso de que la vacuna demore su llegada y/o se tenga que volver a alguna medida de confinamiento como está sucediendo en Europa que enfrenta una segunda ola, volveremos a los problemas de oferta/circulación” sostiene.

En síntesis, según Ecolatina “producto de la aceleración de la inflación y la progresiva recuperación del empleo, las familias no tendrán una masa de ingresos suficiente para satisfacer los nuevos rubros disponibles para gastar (turismo, recreación, etc) en la flamante fase de distanciamiento social. Asimismo, los distintos rumbos macroeconómicos, determinados por la dinámica cambiaria (y sanitaria), no permiten vislumbrar una suba significativa del ingreso disponible de los hogares para consumo por lo menos durante la primera parte de 2021”.

You cannot copy content of this page