Sólo sé que no sé nada

El Consejo Económico y Social para el Desarrollo puede ser ámbito para resolver las tensiones en el marco de la cuarentena por la pandemia de coronavirus. Por Lic. Guillermo Moreno, Dr. Claudio Comari y Lic. Sergio Carbonetto.

Desde que el brote de Covid-19 se erigiera como pandemia extendiéndose por el mundo entero, imperan las incertidumbres sobre el manejo del presente y el panorama que nos ofrecerá el futuro inmediato. El combate a la nueva “peste” ha implicado abruptas modificaciones en todos los órdenes de la vida, desde el funcionamiento macroeconómico hasta las dinámicas familiares, debido a que la reducción de la interacción social, con mayor o menor énfasis, se impuso como tendencia general en el repertorio de disposiciones en contra de su propagación.

Se derivan de ello numerosas tensiones producidas por la concomitante restricción de movimientos, que incluye la interferencia en las actividades productivas (pero no quedan acotadas a estas) y que, a más de dos meses de vigencia del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio -ASPO- (con diferentes intensidades según las distintas realidades de nuestra geografía), son cada vez más difíciles de administrar.

Sin antecedentes en eventos similares, los conocimientos fragmentarios que orientan las acciones intermitentemente mutan de certezas a incógnitas.

La dicotomía economía-salud sigue siendo falsa. Toda vez que las consecuencias de la pandemia y de las disposiciones asociadas a su combate se extenderán en el tiempo y que los éxitos o fracasos de las diferentes estrategias adoptadas sólo podrán evaluarse a partir de los resultados obtenidos y la información disponible en un ciclo que cubrirá, al menos, hasta el primer trimestre del año que viene.

Decíamos en marzo: “tal contraposición, conlleva la amenaza de consecuencias, de no ser bien administrada, tanto o más severas que las de la infección en sí. La adaptación de las ‘soluciones generales’ a las especificidades de cada sociedad, se erige así en una de las claves para la resolución exitosa de esta crisis o, al menos, para la mitigación de los daños que inexorablemente provocará.” Con el paso del tiempo, se fue confirmando la pertinencia de esta sentencia. Como incluso señalara el presidente, una vez habilitadas las actividades de nuevos segmentos económicos, estos no han recuperado la dinámica que exhibían previo al ASPO. Es imperativo que, tanto de cara a la atenuación inmediata de los daños como en el diseño de los senderos de restitución de una “normalidad posible”, confluyan los saberes teóricos y prácticos de diferentes disciplinas y quehaceres.

Como una bomba de neutrones

La generación de bienes y servicios en una economía (ya sea para su consumo o para la inversión), requieren de la articulación, en un entorno tecnológico dado, de todos o algunos de los cuatro factores de producción. En el ámbito de la economía clásica, se reconocían como tales a la tierra, el capital y el trabajo. En la actualidad, también la iniciativa empresarial es considerada como un factor, ya que es la que organiza la producción.

A diferencia de los acontecimientos bélicos en los que todos ellos resultan alcanzados por las secuelas destructivas, la pandemia y las medidas para su contención, como una metafórica bomba de neutrones, han concentrado primariamente sus efectos sólo sobre aquellos específicamente humanos, mientras que los factores del orden de lo material no han sufrido merma. Tan inusual escenario podría inducir a confusiones respecto a las posibilidades de automáticos retornos a estadios anteriores, cuando en realidad, para la inmensa mayoría de las actividades, la disminución de la capacidad ociosa y con ello la posibilidad de realización del valor del capital, sólo será posible en la medida que se recuperen la fuerza de trabajo y la iniciativa empresarial.

La subutilización de la oferta laboral (desocupación y subocupación) resulta inconmensurable, mientras pesen sobre ella restricciones normativas. Pero si estas últimas dejaran de estar presentes, previsiblemente, debido a la superposición de los niveles prexistentes, la destrucción de empleos en curso y la incapacidad de la economía de absorber el crecimiento vegetativo de la Población Económicamente Activa el desempleo alcanzaría en este año rangos del orden del 20%.

Ninguna experiencia previa, por el mero hecho de que no las hay, provee las claves para la reversión de este dramático escenario, contextualizado por la persistencia de la crisis sanitaria y desequilibrios macroeconómicos desmesurados. Por lo tanto, al no existir la “expertise” en el manejo y la superación de una pandemia de estas características es necesario apelar al conjunto de los saberes parciales de las personas expertas en todos los ámbitos que están siendo afectados, integrándolos para la generación de respuestas abarcativas y eficaces.

En el caso particular de las políticas económicas, cabe señalar que los conocimientos empíricos resultan aún más importantes que los proporcionados por las currículas, ya sea en la resolución de las muchas urgencias como en el diseño de los “caminos de salida”. Decíamos en abril “sin contar con la inteligencia práctica que cotidianamente logra mantener, aún en los contextos más hostiles, el funcionamiento del entramado productivo nacional será imposible resolver exitosamente las encrucijadas del momento.”

A planificar

Desde nuestra “pequeña verdad relativa”, en los actuales procesos decisionales no se están aprovechando en similares proporciones las contribuciones que los diferentes campos del conocimiento teórico y empírico pudieran proveer. Los sesgos en los diagnósticos y propuestas conllevan a su vez limitaciones a la hora de establecer preferencias para atender, en tiempo y forma, las necesidades de la población vía el funcionamiento del aparato productivo y de las instituciones estatales.

Decíamos tiempo atrás que “entre las prioridades que no admiten recortes ni mora, se encuentran los requerimientos de importaciones para los complejos industriales que abastecen a la población de alimentos y bebidas, de energía -en todas sus formas-, así como los servicios de salud, y los de logística y comunicaciones, amén del fluido funcionamiento de todos los procesos relacionados. Cada una de estas ramas, se componen por los múltiples subsectores en los que hasta la más pequeña de las perturbaciones puede derivar en la ausencia de alimentos en las estanterías y mostradores, o la falta de agua potable o electricidad, como ejemplos de lo delicado de sus procesos de producción y distribución.”

Por eso queremos volver a poner sobre el tapete las potencialidades implícitas en la puesta en marcha de la iniciativa anunciada por el Primer Mandatario como Consejo Económico y Social para el Desarrollo Argentino, especialmente si se la redefine como el ámbito para la determinación de prelaciones y la resolución de las inevitables tensiones derivadas de la administración de las crisis simultáneas. Como ya hemos expresado, superar con los mínimos perjuicios posibles esta compleja situación, centralmente depende de la capacidad de planificar y articular inteligentemente los esfuerzos -ingentes y concurrentes- de todos los sectores que protagonizan el quehacer económico y social de nuestra Patria.

Las instancias decisionales seguramente se enriquecerían en forma notoria frente a problemas de difícil solución. Si, por ejemplo, frente al desafío de volver al trabajo sin que se produzcan contagios en los servicios de transporte público de pasajeros, se apelara a la inteligencia práctica de los integrantes de las diversas cámaras empresariales y sindicatos de los sectores para establecer las pautas de funcionamiento, sin duda las propuestas disponibles no sólo serían numerosas sino también adecuadas.

Insistimos entonces que, en estas circunstancias de excepción, resulta indispensable el establecimiento de ámbitos institucionales apropiados para la determinación de prioridades y urgencias, que en la adopción de los marcos decisionales y normativos, optimicen la integración de los saberes del sector privado (empresarios y trabajadores) con las atribuciones y capacidades del sector público.

You cannot copy content of this page