“Seguimos defendiendo a la Patria: en Malvinas con un fusil, hoy con un cucharón”

Excombatientes salen todas las noches a ofrecer un plato de comida a los más necesitados. Cuentan cómo se sintieron abandonados por el Estado al regresar de las Islas, y cómo esa situación se revirtió: “Nos moviliza el haber salido del abandono”.

Este jueves se conmemora un nuevo Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, a 38 años del inicio del conflicto bélico. Desde entonces, los ex combatientes han atravesado un extenso camino, que pasó del abandono y la soledad, a la materialización de una familia que pasa sus días trabajando para retribuir al pueblo el reconocimiento que finalmente le han otorgado. En este atípico 2 de abril, marcado por la pandemia del coronavirus y la cuarentena en todo el país, no se hará la típica vigilia y tampoco se llevarán adelante los actos oficiales. En consecuencia, los grupos de excombatientes decidieron conmemorar esta fecha de una forma alternativa: llamaron a que todos los argentinos canten el himno nacional desde sus hogares y que cuelguen una bandera u otro símbolo patrio en ventanas y balcones.

Por primera vez desde que fue declarado inamovible en 2006, el feriado fue corrido al 31 de marzo. No obstante, se trata de una fecha trascendental que rememora un capítulo triste de la historia argentina. A su vez, sirve para homenajear a un grupo de personas que fueron destratadas durante mucho tiempo y que hoy, pese a todo, dedican su vida a ayudar a quien más lo necesita.

Julio Más

“En Malvinas nunca nos sentimos aislados, nos sentimos abandonados. Porque podés estar rodeado de personas, pero aun así estar abandonado. Así fue la situación que vivimos en la guerra”, esa fue la respuesta de Julio Más al hacer una analogía entre el aislamiento que se vive en el presente y la realidad que atravesaban los soldados en Malvinas. “No estábamos aislados porque teníamos a nuestros compañeros al lado, estábamos abandonados, que es diferente”, agregó. A casi cuatro décadas, luego de un tortuoso camino, la situación para los ex combatientes ha cambiado para mejor: “38 años después vemos que no estamos tan abandonados. Hoy estamos aislados, pero en un aislamiento sano y solidario, correspondiente a la situación”, señaló Más.

Llegar al punto en que los excombatientes efectivamente se sintieran acompañados no fue fácil y tuvieron que luchar contra viento y marea para ser reconocidos: “En Malvinas nos teníamos que valer por nosotros mismos y hoy seguimos haciendo lo mismo. La fuerza no la sacamos del Estado, el Estado nos da lo que nos corresponde después de haberlo pedido durante casi una década, que fue la ‘desmalvinización’. Con la lucha en la unión de todos los veteranos de guerra pudimos torcer el brazo de este abandono”. Pese a todos los escollos que tuvieron que superar, hoy representan uno de los grupos solidarios más grandes del país. Más explicó cuál es el combustible de ese motor: “Desde que volvimos de la guerra seguimos viendo abandono. Por eso siempre estamos tratando de ayudar al que no tiene nada”. Y añadió: “A nosotros nos moviliza el haber salido del abandono. Empezamos a plasmar nuestros derechos en leyes y no nos quedamos con eso, comenzamos a retribuir lo que gracias al pueblo logramos. No abandonamos la lucha, no dejamos de defender a la Patria. Hoy lo hacemos con otras armas, esta vez no tenemos fusil en nuestras manos, pero sí un cucharón”, sentenció, dejando una frase que refleja el espíritu de los excombatientes.

A pesar de todos los obstáculos, la gratitud es uno de los factores que más resalta Más: “No somos mejores que nadie, simplemente tratamos de ser dignos de la vida que no pudieron vivir nuestros compañeros que quedaron allá, somos agradecidos de la vida por habernos dejado volver a nuestros afectos y cosechar un montón de amistades nuevas. Estamos agradecidos de la confianza que nos otorga la gente cuando te llama y te dice ‘¿en qué puedo ayudar?’. Sin hacerte firmar nada te dan 100 kilos de arroz o 500 kilos de azúcar, y te piden que por favor no le digamos a nadie porque ellos no quieren que digamos quiénes son. Eso nos pasa todos los días. El agradecimiento que nos dan cuando nos metemos en las villas de Villa Gobernador Gálvez o en las orillas del río Paraná, y en tantos otros lugares, cuando te regalan esa sonrisa. Sólo con eso seguimos para adelante”, señaló.

En esta explicación de por qué los excombatientes se han convertido en un grupo solidario, Julio pronunció palabras que resumen a la perfección lo que han realizado en estos 38 años: “Si bien la batalla del 82 la perdimos, todas las que vinieron después las fuimos ganando. Juan, Raúl, Pedro, Omar, Chino, Rubén, Tato, Adrián, Fabián, Carlos, Raimundo, Daniel, Monito, Ariel, y me olvido de un montón, son nombres que muchos no saben que atrás de ellos hay un héroe, una familia, una persona que, sin pedir nada, como lo hizo en el 82, va a poner el pecho todas las noches”, apuntó.

“Nosotros tenemos un barbijo de protección que son todos los ángeles que están allá en Malvinas que nos están cuidando todas estas noches. Lo lindo de todo esto es que ya no nos sentimos más solos como al principio, en estos años vimos que hay un montón de organizaciones que se ponen de nuestro lado y sin decir nada sabemos que no estamos solos y que la lucha no termina. Dejar una posta en esta carrera que se llama vida es muy reconfortante”, concluyó un conmovido Julio Más.

Claudino Chamorro

“En Malvinas estuvimos más de setenta días en condiciones muy difíciles: climáticas, bajo fuego de artillería y a veces sin un plato de comida. Hoy tenemos que ser responsables por nuestras familias, seres queridos y nuestro pueblo, y quedarnos en nuestras casas”, comenzó pidiendo Claudino Chamorro, en referencia al aislamiento obligatorio. En 1982, Chamorro estaba cumpliendo servicio militar en el Batallón de Infantería de Marina N° 5 en Río Grande, Tierra del Fuego. El 8 de abril llegó a las Islas donde se quedó hasta el 14 de junio. Al igual que Más, el presidente del Centro de Exsoldados Combatientes en Malvinas de Rosario se refirió a lo que encontró al volver y a la “desmavilización” durante la década del ochenta: “Cuando terminó la Guerra de Malvinas y regresamos, nos trajeron escondidos. Cuando volvió la democracia, durante muchos años se olvidaron de aquellos que alguna vez dimos algo por la Patria. Hubo 632 que lo dieron todo y que nunca pidieron nada a cambio. La desmalvinización comenzó a pegar muy fuerte, tratar de reinsertarnos nos costó muchísimo y en poco tiempo los suicidios superaron a la cantidad de caídos. Eso sucedió por el olvido y abandono de muchos de nuestros gobernantes. Para ellos Malvinas no significaba nada”, lanzó con dureza.

A base de fuerza y amor propio, sumados al reconocimiento que fueron logrando de parte del Estado, lograron construir esa familia que hoy sigue más que vigente: “Nosotros pudimos juntarnos y hacerles entender a muchos que Malvinas es una causa nacional. Si nosotros después del olvido y la indiferencia pudimos reinsertarnos, construir monumentos y centros de excombatientes, ¿cómo ellos no pueden sacar nuestro país adelante? Esa es la pregunta que hacemos siempre. Nuestra lucha siempre fue lograr que esa sangre que se derramó en Malvinas no haya sido en vano. Nuestros héroes fueron el motivo de lucha de tantos años, que hasta el día de hoy sigue. Hoy desde nuestros lugares tratamos de sembrar memoria, usar las palabras ‘orgullo, memoria y compromiso’, que es lo que le queremos dejar a nuestras generaciones futuras para que ellos tomen la posta”, destacó.

Por último, Chamorro coincidió con Más en cuál es la razón de su accionar solidario: “La pensión que recibimos viene del aporte de nuestros ciudadanos, por lo que tenemos que devolverle algo a la sociedad. Las acciones solidarias que se hacen, se dan en el marco de eso: devolver ese aporte y ese reconocimiento que nos otorgan”.

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