Padre Pepe Di Paola: “Hay que enfrentar la pandemia en clave comunitaria”

El Padre Pepe expresó la dificultad de vivir en la villa en medio de la pandemia, debido a la precariedad de las viviendas y al hacinamiento. Resaltó a la solidaridad, la caridad y la comunión como valores fundamentales para atravesar la crisis.

En el contexto de la primera semana de aislamiento social preventivo y obligatorio, que se extendería según trascendidos hasta mediados de abril, el sacerdote presbítero José María Di Paola, referente de la pastoral del Equipo de Sacerdotes de Villas y Barrios Populares de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, contó en declaraciones radiales cómo se vive la cuarentena por el coronavirus en los barrios populares y reconoció que allí se hace “difícil” poner en práctica algunos de los cuidados sanitarios para evitar la propagación. Por esto, pidió enfrentar la pandemia con “prevención en clave comunitaria”. “Tenemos que pensar en viviendas que son chicas, donde los ancianos comparten la misma habitación con los más jóvenes y los chicos”, graficó en declaraciones radiales el religioso.

En la misma línea se había manifestado antes el párroco de San Juan Bosco, en la localidad de José León Suárez, de la diócesis de San Martín, consideró importante “tratar de ayudar en comunidad con las indicaciones que nos dan y a las distintas formas que tiene el gobierno de llegar con alimentos y dinero a la gente. En nuestra parroquia habilitamos y cerramos el primer piso, pusimos 14 camas, e invitamos a los abuelos de la villa para que puedan pasar su cuarentena ahí, aislados. Nos costó hacer tomar conciencia de eso porque las familias piensan que los cuidan estando todos juntos”, reveló. “Hay que transmitir más información ajustada a nuestra gente, ellos precisan información ajustada a su realidad. ‘Me llevo el trabajo a mi casa…’ Ellos no se pueden llevar una pared”, diferenció y pidió que se difundan en los medios ejemplos de cuidados más acordes con la realidad de estos barrios populares.

El padre Di Paola hizo algunas sugerencias acerca de cómo instrumentar algunas medidas en los asentamientos y puso a disposición las parroquias a cargo de curas villeros. “Habría que pensarlo con algún epidemiólogo, pero nosotros tenemos en los barrios algunos espacios, los clubes por ejemplo, para que la gente pueda estar evitando el contacto cercano, acá las viviendas son muy pequeñas y hay hacinamiento”, indicó. El cura villero pidió que epidemiólogos y municipios trabajen juntos porque “esto viene para muchos días. No hacer locuras, pero ayudar a la cuarentena y a la paz social. Las dos cosas”.

“Los movimientos sociales, Cáritas seguimos dando alimentos como siempre. Pero se nota que hay menos movimiento. También se está hablando de una tarjeta para los que no tenían nada: si lo agilizan va a ser bueno. Luego cosas más concretas como la entrega de alcohol, jabón, lavandina podrían hacerla las fuerzas de seguridad en forma domiciliaria”, propuso. También destacó la buena voluntad de los ciudadanos de los barrios humildes: “No veo signos de desbordes sociales. Veo a la gente bien dispuesta. Hay que abocarse a la ayuda social permanente, la gente entiende que estamos viviendo un tiempo muy difícil. Es muy importante comunicar bien desde los medios y aggiornar los ejemplos adecuados a la realidad de nuestros barrios”.

El sacerdote estimó que se podría decir “todos nos quedamos en casa, todos nos quedamos en el barrio porque el barrio ofrece posibilidades para quedarte. En nuestros barrios hay muchas personas que tienen AUH, un porcentaje no muy grande trabaja en blanco, muchos trabajan en cooperativas de los movimientos sociales, hay una cobertura básica. Me interesó mucho esa nueva línea para llegar a los que no tienen nada”, destacó. Además, el padre Di Paola dijo que se están improvisando nuevas medidas para acoger a todos los habitantes de los barrios populares, incluso aquellos que no tienen dónde dormir: “en la villa alquilamos una casa que vamos a habilitar esta semana para que se alojen unos 10 hombres que viven en la calle que van a ser atendidos por un voluntario de mi parroquia. Tratamos de reducir las posibilidades de contagio y los daños. Esto se está haciendo en casi todas las villas con distintos dispositivos que se nos van ocurriendo”, afirmó.

Finalmente, el presbítero explicó que los vecinos de las villas se han tomado en serio la gravedad de la emergencia sanitaria, pero en muchos casos les es imposible por razones materiales hacer caso de las recomendaciones de los médicos al pie de la letra: “Decir que esta es una ‘pandemia de chetos’ es una apreciación de clase media. En nuestros barrios se entiende perfectamente que esto es una tragedia, que los medios muestran muy bien, porque es mundial. Nosotros tenemos al dengue conviviendo con el coronavirus”, aseguró y concluyó: “Tenemos que enfrentar la pandemia con prevención en clave comunitaria”.

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