El consumo de carne fue el más bajo del último siglo

El consumo de carne en 2020 fue el más bajo en cien años, de acuerdo con un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina. En paralelo, creció el volumen de exportación, principalmente a China.

El año 2020 cerró con un consumo interno de carne vacuna de 49,7 kilos por habitante por año, que se transformó en el más bajo de los últimos 100 años. Así lo reflejó el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

De esta manera el consumo presentó una caída del 2,3% en relación al 2019, un 13,5% menor en comparación con el promedio de consumo del periodo 2007-2009, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y el más bajo de los últimos 100 años, teniendo en cuenta las cifras provisorias de faena y exportaciones correspondientes al segundo semestre del año pasado.

El método que utiliza CICCRA para medir el consumo, una fórmula que estima la producción menos las exportaciones y divide por la población, se utiliza desde la década del 20 del siglo pasado. Son varios los factores que inciden en este nivel de consumo de carne vacuna. Por un lado, los efectos de la crisis económica y el menor poder adquisitivo de la población, y por el otro lado, el aumento en el consumo de las carnes alternativas, como pollo y cerdo, de menor precio. El impacto de una presunta incidencia de la abstención de consumir productos de origen animal parece irrelevante en este contexto, pues los motivos por los que el consumo de carne roja disminuyen resultan económicas, no culturales, tomando en cuenta el exagerado precio de las carnes rojas en relación con los salarios de los argentinos.

Por su parte, la producción de carne vacuna aumentó un 1,3% interanual y cerró el 2020 con 3,17 millones de toneladas res con hueso. El mercado interno habría absorbido 2,257 millones de toneladas res con hueso, representando el 71,1% de la producción total y registrando una retracción de casi 31.000 toneladas res con hueso.

Además, el informe sostuvo que en sintonía con el aumento que registró entre noviembre y diciembre pasado en el precio de la hacienda, los valores promedio de los principales cortes de carne vacuna registraron en el último mes del 2020 una suba del 20% intermensual y del 78% interanual en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Faena y exportaciones

En medio de la pandemia del coronavirus, con la actividad declarada como esencial, la industria frigorífica presentó importantes resultados finales de faena. La misma ascendió a 14 millones de cabezas, significando un 0,6% de incremento en relación a 2019. Los datos de CICCRA recordaron que si se tiene en cuenta la perspectiva de los últimos 41 años, el nivel de faena del año pasado se ubicó en el puesto N° 9 y superó en 8,3% al promedio de los enero-diciembre de 1980 a 2019.

En lo que respecta a las exportaciones de carne vacuna, el relevamiento de la Cámara mostró que en los primeros once meses de 2020 se certificaron ventas al exterior por un total de 827.000 toneladas res con hueso, un 9,4% de aumento en comparación con el mismo período del año 2019. Mientras, desde CICCRA explicaron que de cada 10 kilogramos exportados, 7,5 kilogramos se enviaron a China.

Por otro lado, en el mismo período la facturación alcanzó un total de 2.511,1 millones de dólares por las exportaciones de cortes vacunos, y como consecuencia de los menores precios internacionales, hubo una merma en los ingresos del 8,7% interanual.

“El crecimiento del volumen de exportación fue más que compensado por la retracción del precio promedio, explicado básicamente por la disminución que implementaron los compradores chinos entre finales de 2019 y comienzos de 2020. El precio promedio pasó de 5.409 dólares por toneladas en enero-noviembre de 2019 hasta 4.430 dólares por toneladas en enero-noviembre de 2020”, señalaron los especialistas de la Cámara.

De esta manera, se verifica que la disminución en el consumo interno de carne de res, históricamente de las favoritas de los argentinos, no ha estado emparentado con una caída de la oferta, sino con las dificultades económicas que atraviesa la población en nuestro país. Mientras el consumo se desploma en Argentina, la producción se recupera y asciende, pero se destina a la exportación, lo que a su vez empuja hacia arriba los precios, sin que el gobierno nacional se muestre capaz de intervenir para asegurar una cuota básica de carne, alimento básico de los argentinos, a buen precio para el consumo.

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